El testamento del pescador

Textos sobre el Espíritu Santo

Posted by El pescador en 23 agosto 2007

(original en francés; traducción mía)

Desde los Padres de la Iglesia a hoy en día, he aquí una selección de textos sobre el Espíritu Santo

“Por el pecado, entristecemos al Espíritu Santo”

El Espíritu, en la Escritura, no descansa sobre cualquier persona, sino solamente sobre los santos y dichosos. El Espíritu de Dios descansa sobre “aquellos que tienen el corazón puro” y sobre aquellos que purifican sus almas del pecado; al contrario Él no habita un cuerpo entregado al pecado, aunque haya habitado en un momento dado. El Espíritu Santo no puede sufrir ni comunidad ni repartición con el Espíritu del mal. Es cierto que en el momento del pecado, es el Espíritu del mal el que está en el alma del pecador y que desempeña un papel. Tan pronto como lo dejamos entrar y lo acogemos en nosotros por los malos pensamientos y malos deseos, el Espíritu Santo, lleno de tristeza y quedándose pequeño, si se me permite expresarme así, es despedido de nosotros. Por esto el Apóstol, sabiendo que las cosas pasan así, daba el consejo: “No pongáis triste al Espíritu Santo con el cual habéis sido marcados en el día de la Redención”. Pues por el pecado entristecemos al Espíritu Santo; al contrario por una vida justa y santa, le preparamos en nosotros un descanso.

Orígenes (185-255)

¡Salva a los seres!

¡Oh fuego del Espíritu Paráclito, vida de la vida de toda criatura, Tú eres santo, tú que das vida a las formas!

Tú eres santo, tú que cubres de bálsamo las peligrosas fracturas; tú eres santo, tú que vendas las fétidas heridas.

¡Oh soplo de santidad, oh fuego de caridad, oh dulce sabor en los corazones, y lluvia en las almas, oloroso de virtudes!

¡Oh muy pura fuente donde se ve a Dios reunir a los extranjeros y buscar a los extraviados!

¡Oh coraza de la vida, esperanza de la unión de todas las personas, retrato de la belleza, salva a los seres!

¡Mira a aquellos que ha apresado el enemigo y libera a aquellos que están encadenados, aquellos que quiere salvar la divina potencia!

Santa Hildegarda Extracto de Homilía sobre los Números, en Sources chrétiennes

Hace falta invocar al Espíritu Santo

Por último, conviene rogar y pedir al Espíritu Santo, cuyo auxilio y protección todos necesitamos en extremo. Somos pobres, débiles, atribulados, inclinados al mal: luego recurramos a Él, fuente inexhausta de luz, de consuelo y de gracia. Sobre todo, debemos pedirle perdón de los pecados, que tan necesario nos es, puesto que es el Espíritu Santo don del Padre y del Hijo, y los pecadores son perdonados por medio del Espíritu Santo como por don de Dios(S. Th. III q.3, a.8 ad 3), lo cual se proclama expresamente en la liturgia cuando al Espíritu Santo le llama remisión de todos los pecados(In Miss. Rom. fer. 3 post Pent.).

Cuál sea la manera conveniente para invocarle, aprendámoslo de la Iglesia, que suplicante se vuelve al mismo Espíritu Santo y lo llama con los nombres más dulces de padre de los pobres, dador de los dones, luz de los corazones, consolador benéfico, huésped del alma, aura de refrigerio; y le suplica encarecidamente que limpie, sane y riegue nuestras mentes y nuestros corazones, y que conceda a todos los que en El confiamos el premio de la virtud, el feliz final de la vida presente, el perenne gozo en la futura. Ni cabe pensar que estas plegarias no sean escuchadas por aquel de quien leemos que ruega por nosotros con gemidos inefables(Romanos 8,26). En resumen, debemos suplicarle con confianza y constancia para que diariamente nos ilustre más y más con su luz y nos inflame con su caridad, disponiéndonos así por la fe y por el amor a que trabajemos con denuedo por adquirir los premios eternos, puesto que El es la prenda de nuestra heredad(Efesios 1,14).

Encíclica “Divinum Illud” (nº 15) de León XIII (9 mayo 1897)

Él está derramado por todo mi ser

Después de mis grandes desolaciones, no puedo dudar que el Espíritu de mi Maestro no habite en mí… Experimiento su conducción en el uso de mis facultades naturales, y hasta en la composición del cuerpo, que en otro tiempo estaba estropeada. Siento ahora este Espíritu que me compone y me dirige en mi puerto, mi paso e incluso mis palabras…

Desde que quiero ocuparme en escribir, siento que este divino Espíritu quiere conducir y reglar todos los movimientos de mi mano. Yo me presto y me doy a Él como un instrumento que no tiene punto de acción propia y personal… Él está derramado por todo mi ser, como si tuviera allí él el lugar de mi alma. Lo siento como una segunda alma que me anima y me lleva, y que se sirve de todo mi ser, como el alma dispone de los movimientos del cuerpo, pero con más dulzura y dominio. Últimamente una persona que toma gran cuidado de nosotros, hablándome de algoque había que hacer, yo le respondí ingenuamente: “Tengo una falta de firmeza que me impide hacer lo que quiero; no puedo más que lo que se me permite, y no puedo de ninguna manera liberarme de esta dependencia… “

Yo padezco el mismo cambio en relación con las facultades de mi alma y a los dones sobrenaturales. Para las tinieblas tan espesas, tengo ahora tantas luces; para la confusión de mi espíritu, tanta limpieza dentro de mis pensamientos; para mis tartamudeos precedentes, tanta libertad de hablar; para las sequedades desolantes que que yo experimentaba y que yo causaba a otros, tantos buenos efectos de la palabra; para esta maldita… ocupación de mí mismo, ¡tantos sentimientos de amor y de elevación hacia Dios! Estoy obligado a confesarlo: es el divino Espíritu quien me llena así y me posee.

En Vie de M. Olier, M. Faillon, París, 1873, citado por H. Bremond, en Histoire littéraire du Sentiment religieux en France, París, Bloud et Gay, 1929, t. III.

Cuando tenemos el Espíritu Santo, el corazón se dilata, se baña en el Amor divino.

Sin el Espíritu Santo, somos como una piedra del camino. Tomad en una mano una esponja embebida de agua y en la otra una piedra; presionadlas de la misma manera; no saldrá nada de la piedra y de la esponja haréis salir el agua en abundancia. La esponja es el alma llena del Espíritu Santo, y la piedra es el corazón frío y duro donde el Espíritu Santo no habita.

El Espíritu Santo forma los pensamientos en el corazón de los justos y engendra las palabras en su boca. Aquellos que tienen el Espíritu Santo no producen nada malo; todos los frutos del Espíritu Santo son buenos… Cuando tenemos el Espíritu Santo, el corazón se dilata, se bañan en el Amor divino.

Hará falta decir cada mañana: “Dios mío, envíame tu Espíritu que me haga conocer lo que soy y lo que tú eres”.

San Juan María Vianney, cura de Ars

Venga tu reino

Se trata ahora de algo que debe venir, que no está allí. El reino de Dios es el Espíritu Santo llenando completamente toda el alma de las criaturas inteligentes. El Espíritu sopla donde quiere. Sólo podemos llamarlo.

No hace falta ni siquiera pensar de una manera particular en llamarlo sobre uno, o sobre tal o cual, o incluso sobre todos, sino llamarlo pura y simplemente; que pensar en Él sea una llamada y un grito. Como cuando estamos al límite de la sed, enfermos de sed, no nos representamos el acto de beber en relación a sí mismo, ni incluso en general el acto de beber. Nos representamos sólo el agua, el agua tomada en sí misma, pero esta imagen del agua es como un grito de todo el ser.

Simone Weil Extraído de Attente de Dieu, Paris, La Colombe, 1950.

Espíritu Santo (poema de Édith Stein)

¿Quién eres tú, dulce luz que me inundas
e iluminas la oscuridad de mi corazón?
Tú me conduces de la mano como una madre,
y si Tú me dejaras, no sabría dar un paso más.
Tú eres el espacio que envuelve mi ser y lo guarda en él,
abandonado de Ti, caería en el abismo de la nada
del cual Tú me sacas para elevarme a la luz.
Tú, más próximo a mí de lo que yo lo soy de mí mismo,
más interior que mi ser más íntimo
y por tanto incapturable e inaudito.
descubriendo todo nombre
ESPÍRITU SANTO, AMOR ETERNO.

¿No eres tú el dulce maná
que se desbordar del corazón del Hijo
en mi corazón, Alimento de los ángeles y de los bienaventurados?
El que se eleva de la muerte a una vida nueva
me ha despertado también del sueño de la muerte
a una vida nueva y me da vida nueva día tras día.
Su plenitud vendría a inundarme un día,
Vida de Tu vida, sí Tú mismo
ESPÍRITU SANTO, VIDA ETERNA.

¿Eres tú el rayo que brota del trono del juez eterno
e irrumpe en la noche del alma.
que jamás se conoce a sí misma?
Misericordioso, despiadado penetra los pliegues escondidos.
Asustada a la vista de sí misma;
está embargada de un miedo sagrado,
el comienzo de esta sabiduría,
que nos viene de lo alto y nos afianza sólidamente en las alturas
por Tu acción que nos crea de nuevo,
ESPÍRITU SANTO, RAYO QUE PENETRA TODO.

¿Eres Tú la plenitud del espíritu y de la fuerza
por la cual el Cordero desata los sellos
del eterno designio de Dios?
Enviados por Ti, los los mensajeros del juicio montan por el mundo
y separan con espada afilada
el reino de la luz del reino de la noche.
Entonces el cielo se hace nuevo y nueva la tierra
y todo viene a su justo lugar bajo tu soplo
ESPÍRITU SANTO, FUERZA VICTORIOSA.

¿Eres Tú el maestro que edifica la catedral eterna,
que de la tierra se eleva a los cielos?
Vivificados por Ti, las columnas se abrazan bien alto
y se visten para ser siempre inquebrantables.
Marcadas con el nombre eterno de Dios,
se alzan en la luz
y llevan la cúpula poderosa
que corona la catedral sagrada,
tu obra que besa el mundo,
ESPÍRITU SANTO, MANO DE DIOS QUE DA FORMA.

¿Eres Tú quien crea el espejo claro
totalmente próximo al trono del Altísimo,
parecido a un mar de cristal,
donde la divinidad se contempla con amor?
Tú Te inclinas sobre la más bella obra de tu creación,
reflejo luminoso de Tu propio resplandor
y de todos los seres, pura belleza Unida a la figura amable de la Virgen,
tu esposa inmaculada
ESPÍRITU SANTO, CREADOR DEL UNIVERSO.

¿Eres Tú el dulce cántico de amor y de temor sagrado
que resuena cerca del trono de la Trinidad,
que casa en él el sentido puro de todos los seres?
Armonía que ensambla los miembros a la Cabeza,
y se derrama lleno de júbilo,
libre de toda traba en tu surgimiento
ESPÍRITU SANTO, JÚBILO ETERNO.

ESTE POEMA DE ÉDITH STEIN ESTÁ FECHADO EN PENTECOSTÉS DE 1937. LA VÍSPERA, EL 17 DE MAYO, SU HERMANA ROSA [sic] RECIBÍA EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN EN BRESLAU.

About these ads

Una respuesta to “Textos sobre el Espíritu Santo”

  1. tatiana said

    idiotas escriban

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 468 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: